La atrofia vulvovaginal, un problema silencioso que afecta la calidad de vida de millones de mujeres
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La atrofia vulvovaginal (AVV) es una condición frecuente en mujeres a partir de la menopausia y, pese a su impacto físico y emocional, continúa siendo un tema poco visibilizado. La resequedad, el dolor durante las relaciones sexuales y las molestias cotidianas son algunos de los síntomas que pueden alterar la vida íntima, social y laboral de quienes la padecen. Aun así, se estima que hasta el 70 % de las mujeres con signos de AVV no acuden a consulta, lo que convierte a este padecimiento en un reto silencioso para la salud femenina.

La AVV se relaciona principalmente con los cambios hormonales propios de la menopausia, especialmente con la disminución de estrógenos, lo que afecta la lubricación natural y la elasticidad de la mucosa vaginal. Sin embargo, no es un problema exclusivo de esta etapa. Otros factores como la insuficiencia ovárica prematura, ciertos tratamientos médicos, medicamentos con efectos antiestrogénicos o la disminución hormonal durante la lactancia también pueden desencadenarla o intensificarla.
Los síntomas más comunes incluyen resequedad vaginal, molestias, dolor durante las relaciones sexuales, picazón, ardor e incluso alteraciones urinarias. Su intensidad puede variar y, de acuerdo con especialistas, tiende a aumentar con el paso del tiempo si no se atiende. La ginecóloga Imelda Hernández Marín señala que estos cambios no solo afectan el bienestar físico, sino también la vida emocional y la autoestima.
Diversos estudios han documentado el impacto de la AVV en la calidad de vida:
72 % de las mujeres reporta afectación en la satisfacción sexual
66 % en la espontaneidad sexual
40 % en el disfrute general de la vida
34 % en el sueño
En los últimos años, la investigación científica ha explorado alternativas que contribuyan al bienestar íntimo femenino. Entre ellas, el uso de ácido hialurónico combinado con vitaminas A y E ha mostrado beneficios en la hidratación y protección de la mucosa vaginal, lo que abre nuevas posibilidades más allá de los tratamientos tradicionales, explicó el especialista Andrea Genazzani.
En este contexto, Armstrong Laboratorios de México ha impulsado iniciativas de educación médica y participación en estudios clínicos para fortalecer el conocimiento sobre la AVV y promover un diálogo más abierto entre pacientes y profesionales de la salud. Su objetivo es contribuir a un abordaje integral que permita a las mujeres reconocer los síntomas, buscar atención oportuna y acceder a alternativas terapéuticas seguras.
La salud íntima femenina sigue siendo un tema rodeado de silencios, pese a que influye profundamente en la calidad de vida. Detrás de cada síntoma hay historias de bienestar interrumpido y de relaciones afectadas. Hablar de ello, buscar orientación y conocer las opciones disponibles es un paso importante para recuperar comodidad, confianza y plenitud.



























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