¿Están preparadas las empresas mexicanas para la competencia global en 2026?
- Noticias Apyt

- 1 ene
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Especialistas advierten que la presión competitiva crece y las empresas deberán reforzar la diferenciación, estrategia internacional y capacidades tecnológicas.
La competencia global se intensificará en 2026 y aunque México sigue siendo uno de los mercados más dinámicos de la región, los resultados más recientes del International Business Report (IBR) de Salles Sainz Grant Thornton revelan señales mixtas: un optimismo aún elevado, pero acompañado de presiones crecientes en rentabilidad, diferenciación y capacidad para competir en mercados internacionales.
De acuerdo con el IBR se muestran señales claras de cómo las compañías están anticipando este escenario y cuáles serán los principales impulsores del cambio.
Un comienzo de 2026 con menor impulso y más incertidumbre
El análisis del IBR muestra que las expectativas de rentabilidad disminuyeron de 65.2% a 55.1% y las de ingresos bajaron de 72.8% a 65.2% entre el primer y segundo trimestre. Al mismo tiempo, la incertidumbre económica creció de 42.4% a 56.2%.
A nivel global, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman un crecimiento más moderado en 2026, afectado por presiones geopolíticas, desaceleración en economías emergentes y costos logísticos elevados. Esto sugiere que los márgenes seguirán bajo presión y que los negocios deberán prepararse para condiciones fiscales más estrictas.
Lo que viene en impuestos
Diversos organismos internacionales (OCDE, FMI) anticipan que los gobiernos incrementarán esfuerzos para:
Reforzar la recaudación ante presiones de gasto público.
Impulsar incentivos fiscales ligados a sostenibilidad, innovación y digitalización.
Ajustar regulaciones para empresas multinacionales y cadenas de suministro.
Para México, lo anterior podría traducirse en una mayor fiscalización en comercio exterior, cadenas de valor y cumplimiento tributario; exigencias más altas en reportes ESG, transparencia y documentación fiscal.
En cuanto a tecnología, el IBR muestra que la inversión en tecnología es la más fuerte entre todas las categorías (73%). Esto no solo responde a eficiencia operativa, sino a la necesidad de cumplir con procesos fiscales altamente digitalizados, como:
Integración de IA para auditorías internas, conciliación y flujos de aprobación.
Automatización de facturación, validación de proveedores y control de riesgos.
Seguridad digital, uno de los riesgos crecientes identificados por las empresas.
“El 2026 será un año que demandará adaptabilidad, visión fiscal y estrategia financiera. Las empresas mexicanas deberán equilibrar cautela con inversión inteligente, aprovechar incentivos, fortalecer cumplimiento y acelerar su digitalización”, de acuerdo con Mauricio Brizuela, CEO de Salles Sainz Grant Thornton.















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