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¿Qué hay detrás de la legislación del vapeo en México?

El senado de la República prohibió la importación de cigarrillos electrónicos, contradiciendo las garantías al desarrollo de la libre personalidad.



En 2020, el diputado Éctor Jaime Ramírez Barba advirtió que fumar cigarros tradicionales es un grave problema de salud pública en México, pues deja más de 43 mil muertes al año y representa altos costos para el sector salud, los pacientes, sus familias y la sociedad en general.

Al buscar opciones más allá de los cigarrillos tradicionales, el vapeo o el uso de cigarrillos electrónicos, se está convirtiendo en una opción menos dañina para los adultos que buscan dejar de fumar en todo el mundo. Incluso en países como el Reino Unido, es una opción confiable y viable para los fumadores.

Sin embargo, después de años de debate y aunque otros países han puesto el ejemplo de regular esta actividad con el fin de reducir riesgos en la salud de la población, el 19 de febrero del 2020 se publicó un decreto presidencial que prohíbe la venta y distribución de vapeadores y cigarros electrónicos en México. Tras este anuncio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminó que la prohibición de la venta de dispositivos de vapeo es inconstitucional.

Aun así, el Senado de la República prohibió la importación y exportación de vapeadores y cigarros electrónicos el 5 de abril del 2022 con 64 votos a favor, 48 en contra y tres abstenciones. Entonces, ahora los tribunales, la oficina presidencial y la legislatura en México tienen puntos de vista diferentes sobre el futuro del vapeo en México.

Además de destacar que se propiciará un mercado negro de los vapeadores con la aprobación del dictamen en cuestión, los votantes en contra recalcaron las garantías al desarrollo de la libre personalidad que la Suprema Corte de Justicia de la Nación considera fundamentales en la prohibición de los vapeadores y cigarrillos electrónicos.

¿Qué es el derecho a la libertad de elección en nuestras vidas? Aquí cuatro puntos a considerar:

1.- Se trata de un derecho que todos tenemos, como seres humanos, de elegir nuestra forma de pensar, ser y actuar, siempre y cuando no violemos las garantías de otras personas ni atentemos contra las leyes. Este derecho incluye la independencia para elegir nuestro estilo de vida y preferencias de todo tipo, incluido lo que creamos conveniente para nuestra salud.

2.- Tal y como lo menciona el decreto presidencial²: “Si bien es cierto, el derecho a la libre personalidad del individuo, debe ser respetado, no es un derecho absoluto, como lo ha sostenido la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al señalar que los derechos de terceros y de orden público constituyen límites externos del derecho al libre desarrollo de la personalidad, por lo que debe tenerse presente que, cuando una persona derivado del consumo de estos productos cae en una situación de enfermedad o de incapacidad permanente, se genera un alto impacto económico y psicoemocional a su entorno familiar y adicionalmente al sistema de salud del país, que se traduce en una afectación individual, familiar y a la sociedad en general”...

3.- ¿Cómo se fortalece?: El libre desarrollo de la personalidad se fortalece cuando las personas tienen acceso a información clara, confiable y verídica que les permita tomar decisiones sobre lo que consumen. Tanto empresas como organismos públicos deben garantizar este derecho a los actuales y potenciales consumidores de vapeadores.

4.- De lo contrario, con la prohibición del vapeo seguiremos viendo un mercado negro que puede incrementar y de verdad poner en riesgo la salud de los consumidores: Claro está, las prohibiciones siempre deben ser claras para niños y adolescentes, pero en el caso de los adultos, la información es fundamental. Es posible que un consumidor compre, sin saberlo, un producto pirata que le genere consecuencias graves.

Recientemente, una marca de vapeo analizó el contenido de vapeadores ilícitos, comprobando que estos utilizan ingredientes de calidad inferior, tienen niveles excesivos de tolueno y un contenido de nicotina que no coincide con la etiqueta. Está claro que impurezas en los ingredientes o altas dosis de químicos pueden provocar efectos no deseados. Además, existe un alto riesgo de que las baterías exploten, poniendo en riesgo la vida de quien los consume.


Con información de Imelda Vargas.

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